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Urban Fury
Electronic

Urban Fury

Alicia Castiñeira CañadasAlicia Castiñeira Cañadas
0 likes2 plays6:55
Style: hip hop, 808 bass, hi-hats, synth, 90 bpm, bold, urban, intense, rhythmic, female vocal, piano, bass, aggressive
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No soy nadie, no pretendo ser más de lo que escribo, solo tinta que queda cuando el silencio se ha ido.Llevo la vida entre papel y pregunta, que no busca corona ni nombre que la salve.Aunque nadie lo escuche, mientras el ruido convierte el dolor en rutina. Dime cómo se acostumbra el ojo al cuerpo en el suelo, cómo la cifra se traga el nombre y el duelo. La niña que dejó de ser niña no sale en el telediario. Cuando ya no cabe en el marco del horario. La madre cuenta los huecos donde antes había voz, y el mundo pasa página como quien se pone a hacer scroll. Se discute el nombre de lo que no se nombra: Dios, Alá, Yahvé, energía, universo, sombra. Mientras tanto la tierra se parte en parcelas, fronteras que defienden lo que nadie se lleva. Llegamos sin nada, nos vamos sin nada, pero matamos por creer que la tierra es propiedad privada.¿Qué se protege cuando se justifica que otro deje de respirar para que el privilegio no tenga que temblar?¿De quién es este suelo si está sembrado de muertos?¿Quién presume de victoria sobre un cementerio abierto?Qué fácil hablar de patria desde una cama caliente, qué fácil justificar el hambre cuando nunca la sientes.Qué fácil llamar conflicto a una infancia destrozada, cuando tu hijo duerme vivo y otra madre ya no abraza.Hospitales, cohetes, partículas, distancias calculadas, y aún así la dignidad sigue siendo moneda devaluada.Se investiga cómo alargar la vida, cómo vencer la muerte, mientras se olvida cómo convivir con ella. Mientras otros mueren por nacer donde no debieron, según quién los juzgue. Se calculan las estrellas, se descifran los elementos, pero no cuánto dolor cabe en un último te quiero.Queremos conquistar Marte, conocer otros planetas, mientras aquí una madre busca a su hija entre las piedras.El agua recuerda lo que la razón quiere esconder: el miedo, la rabia, la impotencia de ver. Se enseña a ser fuerte, a competir, a controlar, pero casi nunca a preguntar qué necesita el dolor para sanar.La emoción no es verdad absoluta, la rabia puede señalar o puede crear otra herida. Cuando la violencia se disfraza de tradición,de honor, de mandato, respeto y de educación,de así se educa a la mujer de calla y ten paciencia, el verdugo se hace norma y el silencio, convivencia.Le enseñaron a obedecer, a soportar, a ser discreta, a confundir el amor con el miedo que la aprieta. Y cuando al fin la encuentran, preguntan por qué no huyó, como si el terror diera permiso, como si ella lo eligió.No hace falta saber el nombre de lo que trasciende para ver que alguien está sangrando en el presente.Podemos discutir el misterio durante siglos, pero la niña no tiene siglos, tiene segundos de miedo. no espera a que se resuelva el enigma.No necesita que le expliquen el sentido de la vida, necesita que esa noche no sea su despedida.El niño no tiene infancia, tiene escombros en los zapatos, tiene hambre que no cabe en un titular de tres líneas. Aprendió a distinguir el ruido de las explosiones antes de aprender las letras, los colores, Las canciones. Y nosotros discutimos si la imagen es demasiado dura mientras él vive el horror que nuestra pantalla censura.Se escucha la cifra, se traga la cifra, se olvida la cifra, y al día siguiente otra cifra ocupa el mismo lugar en la lista.Daño colateral, contexto, situación compleja, qué manera tan elegante de esconder una tragedia.No hay sangre en el comunicado, no hay gritos en el informe, solo palabras que hacen que la muerte se transforme en un dato, en un trámite, en un daño necesario, en un nombre que desaparece del calendario.¿Qué estamos haciendo con la vida que se nos ha dado mientras el sufrimiento ajeno se vuelve parte de lo cotidiano?El cuerpo sigue en el suelo y el pulgar sigue bajando. La madre grita un nombre que ya no tiene respuesta y el algoritmo le ofrece otra noticia más fresca. Nadie detiene el scroll.Nadie sostiene la mirada.la madre sigue de rodillas con la vida destrozada. el privilegio sigue respirando porque otro dejó de hacerlo , y hay quien justifica el precio sin tener que padecerlo. No tengo una respuesta sagrada. Pero una vida no es una noticia caducada. La sangre no es un símbolo, el hambre no es metáfora, y una niña asesinada no es material para una página. Mientras tú escuchas, alguien busca entre los restos. Mientras termina este verso, alguien pronuncia un nombre muerto. Y hay una madre que esta noche pondrá dos platos en la mesa, porque todavía espera que su hija abra la puerta. Dile que pase página. Dile que el mundo no se detiene.Dile que fue inevitable. Dile que su hija era una cifra. Pero mírala a los ojos cuando se lo digas. No sé qué nombre tiene Dios. No sé qué hay después de la muerte. Pero sé que hemos aprendido a mirar cómo se mueren sin dejar de sentirnos inocentes. Mientras tanto la sangre se seca, el nombre se borra, y lo que está abajo sigue muriendo, mientras el mundo mira impotente hacia otro lado.

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