
Alberto Cuarenta y con Sabor
PRO & Creator Features
Unlock advanced AI features with Pro (Audio2Audio, Voice Clone, Photo Covers, LoRA) or Creator (Variations, Edit Sections, Stem Separation).
Audio2Audio Remix
Pro & Creator
Voice Clone
Pro & Creator
Create Variations
Creator only
Edit Sections
Creator only
Stem Separation
Creator only
Lyrics
▶ Play this song to follow along.
¡Oye, mi gente!
¡Que se prepare Budia, que se levante El Follón!
¡Hoy no se celebra un cumpleaños cualquiera!
¡Hoy cumple cuarenta años… el pequeño de la familia!
¡Alberto, mi hermano… que suene esa salsa!
Cuarenta años han pasado,
cuarenta vueltas al sol,
y aquel chiquillo de Budia
hoy nos junta en esta canción.
Con la caña de pescar,
con su padre en la huerta,
era un niño bueno y noble,
de corazón y alma abierta.
Entre acequias y tomates,
fue creciendo aquel campeón,
aunque tuvo algún encuentro
con el mundo subterráneo…
¡Y qué susto se llevó!
Porque en el cementerio
de Budia pasó una historia,
se cayó en una sepultura
¡y aún lo cuentan por la gloria!
¡Alberto, Alberto, cuarenta y con sabor!
¡Mueve los pies, que hoy manda el corazón!
De Budia hasta el cielo, que se escuche tu cantar,
¡que cumples cuarenta y te quedan mil por bailar!
¡Ay, Alberto, Alberto, qué manera de vivir!
Con los amigos y la salsa,
¡nadie te puede seguir!
Eres el pequeño de casa,
pero grande de verdad,
con dos hermanos mayores
que te quieren a rabiar.
Y cinco sobrinos preciosos
que te adoran sin medida,
porque un tío como Alberto
es un regalo en esta vida.
Hoy compartes con tu madre
el calor de aquel hogar,
donde viven los recuerdos
que no se pueden olvidar.
Y hay una silla en el alma
que nadie puede ocupar,
la de aquel padre querido
que tanto te enseñó a luchar.
Fue muy duro despedirlo,
fue difícil continuar,
pero en la tierra de Budia
sus raíces vivirán.
En la huerta, en los caminos,
en tu forma de ayudar,
hay pedacitos de tu padre
que el tiempo no borrará.
¡Alberto, Alberto, cuarenta y con sabor!
¡Mueve los pies, que hoy manda el corazón!
De Budia hasta el cielo, que se escuche tu cantar,
¡que cumples cuarenta y te quedan mil por bailar!
¡Ay, Alberto, Alberto, qué manera de vivir!
Con los amigos y la salsa,
¡nadie te puede seguir!
Si preguntas por Alberto,
no lo busques en un rincón:
estará con sus amigos,
¡seguro en El Follón!
En la peña están sus raíces,
sus historias y su gente,
y aunque hable poco y bajito,
su cariño está presente.
Porque Alberto no hace ruido,
no presume de bondad,
pero si alguien necesita,
él aparece y ya está.
Tiene amigos por docenas,
tiene un corazón gigante;
de esos que te dan la mano
sin pedir nada por delante.
Y cuando empieza la fiesta
se transforma el personal:
el discreto se hace artista
¡y se arranca por la salsa tropical!
Que repiquen los timbales,
que no pare el corazón,
¡que hoy el tímido de siempre
es el rey de la reunión!
¡Dale, piano!
¡Que responda el trombón!
—¿Quién tiene amigos?
¡Alberto un montón!
—¿Quién quiere a su peña?
¡El Follón, El Follón!
—¿Quién baila la salsa
con todo el corazón?
¡Alberto, Alberto, que se encienda el salón!
Cada día al gimnasio,
que hay que estar en condición;
con las pesas va en serio,
¡no es ninguna afición!
La bicicleta lo espera
para salir a rodar,
y si le dicen «¿una ruta?»,
ya se empieza a preparar.
Con el pádel tiene guerra,
con la pala y el sudor;
si no gana por derecha,
¡lo intentará por honor!
Y una vez cada año
se prepara una aventura,
porque Alberto necesita
pasaporte y carretera.
Un gran viaje, otra frontera,
otro paisaje que admirar,
que la vida son dos días
¡y hay muchísimo que explorar!
Eso sí, cuando regresa
vuelve al mismo plan de siempre:
gimnasio, bici y pádel…
¡que el descanso no le tiente!
Pero hay un sueño en su vida
que no consigue alcanzar,
un proyecto misterioso
que no termina de arrancar.
Lleva años viendo pisos,
midiendo cada habitación,
que si este tiene un defecto,
que si al otro le falta un balcón.
Que si el precio está por las nubes,
que si aquello no está bien…
¡Alberto, compra una brújula,
que no sabes dónde caer!
Idealista ya está pensando
en jubilarse por fin:
«¡Este hombre busca una casa
desde antes de que yo nací!»
Pero cuando encuentre el piso,
que se prepare el vecindario:
¡va a montar una fiesta tan grande
que lo paga el propietario!
¡Alberto, Alberto, cuarenta y con sabor!
¡Mueve los pies, que hoy manda el corazón!
Sin pareja ni hijos, pero nunca en soledad,
tiene amigos y familia
que no lo van a abandonar.
¡Alberto, Alberto, que siga el vacilón!
¡Que baile hasta la mañana
con la salsa y el trombón!
¡De Budia hasta el mundo,
del gimnasio al callejón,
hoy brindamos por tu vida,
por tus cuarenta… y por tu corazón!
Alberto, escucha un momento,
hoy te queremos decir
que detrás de tantas bromas
hay un hombre excepcional aquí.
No hace falta que hables mucho,
no hace falta aparentar;
quien te conoce de cerca
sabe bien cómo eres de verdad.
Buen hermano, buen sobrino,
buen amigo hasta el final;
de los que están cuando importan,
de los que saben estar.
Y aunque falte aquella voz
que te enseñó a caminar,
cada vez que vuelvas a Budia
algo suyo encontrarás.
En los caminos, en la huerta,
en el pueblo y en su gente,
tu padre sigue en tu historia
y en el cariño que tú tienes.
Hoy tu madre está a tu lado,
tu familia, alrededor,
tus sobrinos te dan abrazos
y tus amigos, este son.
Y si el camino trae curvas,
como aquella sepultura,
tú te levantas, te sacudes
¡y conviertes todo en aventura!
¡Que cumpla cuarenta Alberto!
¡Que lo escuche todo Budia!
¡Que se entere El Follón,
que hoy la noche está encendida!
Que no falten los viajes,
que no falte la amistad,
que no falten esas rutas
ni las ganas de bailar.
Que aparezca pronto el piso,
¡con terraza y con jardín!
Y si no aparece este año…
¡que haya salsa hasta el fin!
Cuarenta años de historias,
cuarenta años de emoción,
un buen hombre, un gran amigo
y un enorme corazón.
¡Alberto, levanta el vaso,
que esto apenas comenzó!
¡Por los cuarenta que tienes
y los cien que quedan, mi son!
¡Alberto, Alberto, cuarenta y con sabor!
¡Budia está de fiesta y El Follón mucho mejor!
¡Alberto, Alberto, que no pare el vacilón!
¡Cuarenta años de aventuras… y los que quedan, campeón!
¡Dale, dale, dale!
¡Que siga la salsa!
¡Y que alguien le encuentre un piso a este hombre!
¡FELICES CUARENTA, ALBERTO!